Las mujeres somos cíclicas por naturaleza. Por lo tanto, es fundamental tener en cuenta esa ciclicidad e intentar adaptar nuestra vida a ella.
Quizá no sea posible en todos los ámbitos, pero la rutina de ejercicio es algo que sí controlamos. Así que aprendamos a ser más amables con nosotras mismas y a abordar nuestra salud integral con mayor cuidado y responsabilidad.
El ciclo menstrual consta de cuatro fases distintas: menstruación, fase folicular, ovulación y fase lútea.
El sangrado dura de 2 a 7 días. Durante ese tiempo, perdemos unos 50 ml de sangre roja relativamente fresca.
El primer día del ciclo se considera el primer día de sangrado más abundante. Tenemos menos energía, tendemos a estar más pasivas físicamente y a centrar nuestra atención en nuestro interior.
Está bien pasar este tiempo en paz y tranquilidad. Puedes aprovecharlo para la autorreflexión y para identificar, o incluso intentar dejar atrás, aquellos hábitos que ya no te aportan nada.
Muchas de nosotras sufrimos menstruaciones dolorosas. Es vital escucharnos y ajustar el ejercicio a nuestras necesidades y capacidades actuales. Si sientes que no quieres hacer nada, ¡no hagas nada! En este momento, el descanso es tan esencial como mantenerse activa en los días de mucha energía.