La menstruación es algo que simplemente «nos sucede» cada mes, y deberíamos lidiar con ello en silencio, sin permitir que afecte nuestro comportamiento, nuestra productividad o a quienes nos rodean. ¿Verdad? Pues no.
El ciclo menstrual es una de las cinco partes fundamentales de la salud integral de la mujer, junto con la frecuencia cardíaca, la respiración, la presión arterial y la temperatura. Debemos tomarlo en serio.
El ciclo menstrual produce hormonas que son cruciales para la salud general de la mujer.
Muchos problemas de salud pueden vincularse a desequilibrios hormonales. Estos pueden surgir cuando no hay ovulación en el cuerpo o cuando las hormonas del ciclo menstrual no están equilibradas.
Si tomas sustancias sintéticas (píldoras anticonceptivas), ten en cuenta que estas no solucionan realmente los desequilibrios hormonales; simplemente enmascaran los síntomas.
La hormona estradiol (estrógeno) provoca las características femeninas (como el desarrollo de los senos, la producción de moco fértil, etc.), mantiene el colesterol dentro de los límites normales y permite tener unos huesos fuertes. También fomenta el pensamiento cognitivo. Por lo tanto, cuanto más estrógeno hay en nuestra sangre, mayor es nuestra capacidad de concentración.
Otra hormona conocida que se produce en la segunda fase del ciclo (después de la ovulación) es la progesterona. Esta prepara el útero para el óvulo fecundado y se encarga del embarazo. En caso de que no haya embarazo, es la encargada de asegurar que no haya un exceso de estrógeno en el cuerpo. Es fundamental para el desarrollo del tejido óseo y actúa como antiadrenalina, antiinsulina, entre otras funciones.
Las hormonas producidas durante el ciclo menstrual afectan a otros 150 sistemas del cuerpo. Influyen en tu bienestar, en cómo experimentas el mundo, en tu pensamiento, en tu rendimiento físico y en tu productividad.
Sigue explorando tu cuerpo y tu ciclo para responder adecuadamente a los cambios y ajustar la naturaleza de tu ejercicio.